Por Oscar Alvarez de la Cuadra

El 15 de septiembre de 2015 no fue sólo un día de intenso patriotismo en México, como tampoco lo fue coincidentemente el fervor religioso de un 12 de diciembre de 2008, cuando salieron publicadas respectivamente las normas ISO 9001:2015 y la norma mexicana equivalente a ISO 9001:2008 (NMX-CC-9001). Al anunciarse a finales de 2015 que se darían 3 años para la transición a la norma que se había anunciado con un enfoque radicalmente diferente al de sus predecesoras, las 7418 empresas certificadas a ISO 9001:2008 en México dieron un respiro de alivio .

Ha pasado casi un año 2 meses después del lanzamiento de ISO 9001:2015 y el pronóstico de cómo reaccionarían sus usuarios no se antojaba reservado. Tanto organismos certificadores como nosotros los consultores esperábamos una avalancha de solicitudes de transición por parte de las empresas que ostentan al día de hoy su certificado ISO 9001:2008. Desde antes de septiembre de 2015, ya inundaban el mercado muchos e-books, algunos muy malos, como guías no oficiales de interpretación y clarificación de los cambios de la versión 2015 con respecto a la 2008. Varios organismos certificadores, ya montados en la ola, desde 2014 empezaron a ofrecer cursos de actualización, incluso sobre el borrador de norma internacional a meses de que saliera la última. Organizaciones como INLAC, ASQ por nombras algunas, querían agregar novedad a sus programas de sus populares Congresos de Calidad, anunciando ISO 9001:2015 y los anticipados cambios.

Toda la alharaca quedo ahí, en simple alharaca. No ha llegado la avalancha de solicitudes de transición. Muchas empresas buscaron retardar lo más posible sus certificaciones a ISO 9001:2008, incluso dentro de este primer semestre de 2016, para tener el tiempo de esperarse hasta el final del período establecido por el documento IAF ID 9:2015 (Transition Planning Guidance for ISO 9001:2015) de la International Accreditation Forum, que establece el plazo para la validez de sus certificados.

¿Qué pasó entonces? Un fenómeno que siempre ha aquejado a nuestra cultura, la decisión de posponer y dejar todo hasta el final. La confianza ciega de que, a pesar de que muchos certificados de empresas que recién obtuvieron al certificación a ISO 9001:2008 vencen el 15 de septiembre de 2018, la mayoría de esas empresas desean empezar a trabajar en su transición, ¡naturalmente hasta el 2018!

Lo que desconocen estas organizaciones, muy a pesar de que sus propios organismos certificadores se los han advertido, es que el 15 de septiembre no es la fecha límite para solicitar su auditoría de transición sino es la fecha de vencimiento de todo certificado a ISO 9001:2008. A partir del 15 de septiembre se vuelven inválidos todos los certificados bajo la versión 2008. Una empresa inteligente y previsora, optaría entonces por trabajar desde mucho antes. Las certificadores extranjeras sugieren que la auditoría pueda tener lugar al menos 2 meses antes de ese límite, para contar con tiempo suficiente para dejar correr el plazo para la dictaminación. Las organizaciones que no prevén lo anterior, corren el riesgo de que se les retire el certificado y queden en un impasse en lo que regularizan la situación. Esto ocurrió en el 2003, cuando se cumplió la fecha límite para la transición a ISO 9001:2000.

La decepción de este año 2016 que acaba, ciertamente fue el poco interés que despertó ISO 9001:2015 en el ambiente empresarial, pero algunos resignados, pero pacientes aseveran que a mediados o finales de 2017 esto iba a cambiar y la avalancha de solicitudes tanto de consultoría como auditoría para la transición no se va a dejar esperar.

La esperanza es entonces lo último que muere. En este 2016, se mantuvo en un nivel muy conservador el flujo de empresas que buscan la implementación a ISO 9010:2015 y que nunca lo habían hecho. Pero las que menos se preocuparon en la transición fueron las empresas ya certificadas bajo ISO 9001:2008. Lo quieren dejar al final. Y los organismos certificadores, pacientes, aguardan y preparan planes de contingencia para prepararse ante la avalancha de solicitudes que fluirán, muy seguramente a finales del 2017, solicitando la transición. Si su organización cuenta con certificado de la versión 2008 y digamos su certificado venciera a mediados del 2017, usted ya debió haber empezado con la transición. Aún no queda claro al empresariado, que para el 15 de septiembre de 2018 ya se debió haber realizado la transición a la nueva norma.

Entonces cuando nos hacen la pregunta de hasta cuándo tenemos para realizar la transición, tenemos que preguntar cuándo vence su certificado. Si se certificó recientemente o el último año o 2, si es así tiene que empezar ya. Si se acaba de certificar en la versión 2008, que no fue el mejor consejo que le pudieron dar, ya que pudo haber empezado a implementar bajo ISO 9001:2015, no piense que tiene hasta septiembre. Para julio de 2017 ya debió haber pasado su auditoría de transición. Conviene entonces recordar la sabiduría y consejo popular de no dejar para mañana, lo que ya puede hacer hoy y empezar a planificar la transición si no quiere formar parte de las muchas empresas que por decidia de la Alta Dirección, se les serán retirados sus certificados si no actuaron con anticipación.